domingo, 23 de octubre de 2011

Más sorpresas...

Tomado ya el chocolate caliente obligatorio, volví a encerrarme en mi cuarto. Todavía no me podía creer que me haya quedado dormido allá fuera. Y menos soñando con Jack. En aquella infancia que parecía remota. Habían pasado sólo 6 años desde aquello.

-¿Y tú, Bianca?
-Yo lo quiero de Vainilla.
-Muy bien, aquí tienes pequeña- dijo el heladero.
Nos terminamos el helado y nos disponíamos a seguir jugando pero entonces el heladero llamó a Jack.
-¡Eh, chico! Ven aquí un momento.
Él se acercó al hombre mientras yo iba a sentarme para esperarle. Entonces vi que se subía a la camioneta y grité:
-¡Jack!¿A dónde vas?
-El heladero ha dicho que me iba  a enseñar a hacer helados para poder comer tantos como quisiera. Voy a hacer muchos para poder comérnoslos todos Bianca.
Pero no fue así. Nada más cerrar la puerta, el camión arrancó... y desde entonces Jack nunca volvió a aparecer.
Fui a psicólogos, hablé con personas que me ayudaron y desde hace tiempo ya no había vuelto a pensar en ello. Hasta hoy.
Me tumbé en la cama y acostada me ayudé de los pies para quitarme las botas. Estaba tremendamente cansada.
Decidí que después de tantos acontecimientos raros, lo mejor sería darme una ducha.
****************
-Cómo relaja una buena ducha calentita-dije saliendo del baño.
Entonces fue cuando lo vi en el escritorio. Una foto en la que me estoy duchando.
-¡¡P...pe...pero...!! ¡¡¡SI ESTO ES DE AHORA!!!
Con las piernas temblorosas le di la vuelta a la fotografía. Había algo escrito.
'Ya te lo dije hace 3 meses, que sepas que no estás sola'.
Se me vino el mundo abajo.

sábado, 22 de octubre de 2011

Jack


Han pasado ya 3 meses.
El sol definitivamente ha dicho adiós. La mejor forma de mantenerse calentito es no salir de casa o un buen chocolate caliente.
Llevaba días sin salir de casa, mi madre me ha obligado a dar un paseo. He tenido que aceptar a regañadientes. Cogí mi abrigo con el cual parezco un pingüino danzando por las heladas calles de Sandville. 
Cogí mi bolso y salí. El frío y la blancura lo cubría todo. Estaba todo nevado: los coches, las farolas, las calles, los tejados, todo.
Me dirigí al parque Marie Claire, allí por lo menos estaría más tranquila. Me senté en un banco y vi como había niños correteando mientras que sus padres entablaban conversación alegremente. 
-Qué tiempos aquellos...
Mi mente empezó a hacer memoria...
-Tú la llevas, ¡jajajajajajaja!
-¡Heeey!¡No vaaaleee!
-Ja ja ja ja ja
Jack corría detrás mía, siempre desgarbado con sus mejillas coloradas y sus gafas de cristal grueso. Era una tarde de Junio, tarde bastante calurosa. Jugábamos al pilla-pilla ahora que en verano teníamos tiempo. Era un chico genial, mi mejor amigo.
-¿A que no me atrapas , ehh?
-Ahora verás, jajajajajaja.
Siempre jugábamos en ese parque. 
-¡Mira!¡El camión de los helados!
-¡Vamos a por uno!
Corrimos hasta el camión abarrotado de niños con ganas de tomarse algo dulce y fresquito.
-¿Qué se te apetece, muchacho?
-¡Yo quiero un helado de chocolate!
-Muy bien, aquí tienes.
-¿Y tú, Bianca?
Bianca...Bianca...
...
...
...
...
-¡BIANCA!
Me levanté de un susto. Mi madre estaba ahí, con mirada preocupante pero a la vez relajada.
-Bianca, te llevo buscando toda la tarde. ¡Llevas horas fuera!
-Lo siento, mamá. Me he quedado dormida.
-Anda, vamos a casa a entrar en calor, estarás muerta de frío.

viernes, 21 de octubre de 2011

Piensa bien las cosas...

Me he secado las lágrimas con la manga del jersey. De repente, empecé a sentir frío. Demasiado diría yo.
-¿Estaré cogiendo un resfriado? Genial, lo que me faltaba.
Me levanté de la ventana y fui a por el termómetro.
-¿Pero qué dem...?
El termómetro marcaba por debajo de los 35º grados. Empezaba a sentir que mi cuerpo se solidificaba poco a poco. Me miré la mano.
-Se...¡Se está agrietando!- grité.
Entonces sentía como si me desvaneciera en un vacío cada vez más frío. Miré hacia el espejo. Ahí estaba yo, mi imagen reflejada, flacucha, blandengue, blanca... pero temblaba de frío. Mi cuerpo comenzaba a cubrirse de escarcha. Salía vaho de mi boca, y las pestañas se llenaban de pequeños carámbanos de hielo.
Esta vez, la atracción era más fuerte, sentía cómo me consumía. Resistía como podía pero la presión pudo conmigo...y caí hacia la oscuridad de un vacío helado.
-¡Ahh!
Desperté sudorosa y con la cara empapada de lágrimas. Volvía a sentir el calor corporal de siempre. Me miré al espejo. Ya no había escarcha ni hielo, sólo mis mejillas sonrosadas de siempre.
-¿Es que no puedo descansar ni en mis propios sueños?- farfullé.
Cogí mi diario, tirado en el escritorio y los guardé en su sitio, en la estantería, al lado del diccionario de Francés.
Mi mochila seguía en la esquina de la cama. La cogí y me dispuse a hacer los deberes. Era sólo el primer día, así que sólo teníamos pocos. Saqué el libro de Historia cuando un trozo de papel cayó al suelo.
-¿?
Era una nota. Ponía 'Saludos nueva, que sepas que no estás sola'.
En ese instante un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. ¿Debería sentirme mejor o preocupada? Ten cuidado con lo que deseas, puede ponerse peor.

jueves, 20 de octubre de 2011

No, no volverá a pasar...

He vuelto del instituto. Cómo no se ha puesto ha llover. ¿Por qué parece todo tan melancólico?
Ojalá lo supiera...
He tirado la maleta en la esquina de la cama, ya haré los deberes más tarde. Cojo mi diario y sentada ya en mi ventana empiezo a escribir, 'Querido diario'...


Ya ha empezado mi nueva aventura, día nuevo, instituto nuevo, personas nuevas, olores nuevos...
Todo ha surgido cual típica película americana y... llueve, llueve mucho. Odio esta situación. ¿Por qué tanta complicación?...


-No puedo seguir escribiendo- pensé.
Dejo el diario tirado en el escritorio y me acurruco en mi ventana viendo que cada gota que cae es una gota que se desperdicia al compás de mis lágrimas. Sí, lloro. Me siento estúpida, pero... algún día todo cambiará, seguro. De momento, eso es lo único que me mantiene fuerte y lo que me empuja a enfrentarme a otro nuevo día.